Al buscar información para el post Lugares abandonados me llamó la atención la gran cantidad de sitios en ruinas que había en la ciudad de Detroit. La curiosidad me llevó a investigar un poco y la investigación me proporcionó, además de la información que buscaba, una pequeña sorpresa maravillosa y llena de esperanza. Una historia de esas que te devuelven la fe en la humanidad.
Pero vayamos por partes. Detroit: ¿por qué esa ciudad tiene tantos lugares abandonados?

La explicación es sencilla: Detroit, a mediados del siglo pasado, era el corazón industrial de Estados Unidos. General Motors, Ford y Chrysler, las tres grandes de la industria automovilística, estaban en Detroit. En consecuencia, Detroit podía ofrecer trabajo, crecimiento, riqueza, pujanza…

Y así fue hasta que comenzó la reconversión industrial de los cincuenta. Entonces el proceso se invirtió. Empezaron a perderse empleos, se inició un éxodo de población a otras ciudades, un éxodo con un marcado componente racial: se marchaban los blancos, se quedaban los afroamericanos, los latinos. Los pobres. Aumentó la conflictividad social.
Detroit, la ciudad que fue llamada la París del Oeste, empezó a ser una ciudad decadente, una ciudad fantasma. Fábricas abandonadas, empresas cerradas, viviendas en ruinas, barrios enteros devorados por la vegetación y el abandono.
Y en este contexto, entre la pobreza, las ruinas y el abandono, comenzó el proyecto Heidelberg. En el barrio más pobre, el McDougall-Hunt, y con las armas más precarias: pintura y creatividad.
El promotor de este proyecto se llama Tyree Guyton, una persona singular que decidió rebelarse contra el destino. No quería vivir entre maleza, escombros, ruinas y basura y convirtió la decadencia en arte. Le dio la vuelta a la decadencia a fuerza de creatividad. Y McDougall-Hunt empezó a cambiar.
El proyecto artístico de Tyree Guyton tiene también mucho de protesta política y social. Se denomina Proyecto Heidelberg por ser en la calle de ese nombre donde comenzó a desarrollarse. Hoy es uno de los destinos turísticos más importantes de Detroit.
Entre casas destrozadas, coches abandonados, rascacielos en ruinas y fábricas derrumbadas, Tyree Guyton le ha plantado cara a la pobreza, a la decadencia, a la violencia, al analfabetismo. Su proyecto es un grito a la indiferencia que ha ido implicando progresivamente a gente del barrio primero y a las autoridades después.
De ser considerado poco menos que un gamberro, hoy se le denomina artista ambiental urbano y se le deja exponer en cualquier museo. Pero su mejor obra, su obra más viva, sigue estando en un barrio pobre de Detroit que gracias a él, hoy es menos pobre, menos triste y, desde luego, mucho más vivo.






