viernes, 4 de enero de 2013

Arte contra decadencia: el proyecto Heidelberg



Al buscar información para el post Lugares abandonados me llamó la atención la gran cantidad de sitios en ruinas que había en la ciudad de Detroit. La curiosidad me llevó a investigar un poco y la investigación me proporcionó, además de la información que buscaba, una pequeña sorpresa maravillosa y llena de esperanza. Una historia de esas que te devuelven la fe en la humanidad.



Pero vayamos por partes. Detroit: ¿por qué esa ciudad tiene tantos lugares abandonados?


La explicación es sencilla: Detroit, a mediados del siglo pasado, era el corazón industrial de Estados Unidos. General Motors, Ford y Chrysler, las tres grandes de la industria automovilística, estaban en Detroit. En consecuencia, Detroit podía ofrecer trabajo, crecimiento, riqueza, pujanza…



Y así fue hasta que comenzó la reconversión industrial de los cincuenta. Entonces el proceso se invirtió. Empezaron a perderse empleos, se inició un éxodo de población a otras ciudades, un éxodo con un marcado componente racial: se marchaban los blancos, se quedaban los  afroamericanos, los latinos. Los pobres. Aumentó la conflictividad social. 



Detroit, la ciudad que fue llamada la París del Oeste, empezó a ser una ciudad decadente, una ciudad fantasma. Fábricas abandonadas, empresas cerradas, viviendas en ruinas, barrios enteros devorados por la vegetación y el abandono.





Y en este contexto, entre la pobreza, las ruinas y el abandono, comenzó el proyecto Heidelberg. En el barrio más pobre, el McDougall-Hunt, y con las armas más precarias: pintura y creatividad.




El promotor de este proyecto se llama Tyree Guyton, una persona singular que decidió rebelarse contra el destino. No quería vivir entre maleza, escombros, ruinas y basura y convirtió la decadencia en arte. Le dio la vuelta a la decadencia a fuerza de creatividad. Y McDougall-Hunt empezó a cambiar.



El proyecto artístico de Tyree Guyton tiene también mucho de protesta política y social. Se denomina Proyecto Heidelberg por ser en la calle de ese nombre donde comenzó a desarrollarse. Hoy es uno de los destinos turísticos más importantes de Detroit.



Entre casas destrozadas, coches abandonados, rascacielos en ruinas y fábricas derrumbadas, Tyree Guyton le ha plantado cara a la pobreza, a la decadencia, a la violencia, al analfabetismo. Su proyecto es un grito a la indiferencia que ha ido implicando progresivamente a gente del barrio primero y a las autoridades después.





De ser considerado poco menos que un gamberro, hoy se le denomina artista ambiental urbano y se le deja exponer en cualquier museo. Pero su mejor obra, su obra más viva, sigue estando en un barrio pobre de Detroit que gracias a él, hoy es menos pobre, menos triste y, desde luego, mucho más vivo.

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